4/28/2004

"Admireited and rispected Mister President of Esteits Yunits of América -stop-, sienting too muching de ocurriniding ayesterdey in Niu York -stop- and deseing that iu recupering lo anting posibled of disaster -stop-. From Espein -stop- esteing a vuestring disposixion for toding lo that necesiting -stop- o sea que si yu quier te manding de ejércit and te dejamos de city limpita likede golding chorros in one plis-plas -stop-. Quiering que seping que todets spanish nos ponem of vuestro lading -stop- and esteming dispuested to hacered lo que nos piding -stop- qüiz de unic objetif of acabing güiz the amenaizing of terrorismed -stop-." ... "One abrazeited -stop-. Jose María Aznaring -stop-. Presidented of Made in Espein -stop."

(¿La Fi del Món?, Toni Albà)

4/25/2004

M'explicaré. Des de ja fa un cert temps, a Barcelona no es debat, es gestiona, de manera que ja no tenim ideòlegs a la ciutat, ni partits polítics amb les seves Barcelones sota el braç, lluitant per elles, debatent-les; ni alcaldes d'idees genials, ni subversius que la transcendeixin, disposats a transgredir-la. Tenim presidents d'escala, magnífics gestors de l'empresa comuna, l'únic objectiu de la qual és l'últim rebut de l'antena col·lectiva. En el pla polític, Barcelona ha esdevingut una avorridíssima comunitat de socis, més o menys extasiats amb la llotja que els ha tocat, que s'estimen i es mimen en els seus plenaris, però que no tenen gairebé res a dir-se. Llevat d'alguna batalleta pel darrer esbós fàl·lic que se li ha acudt a l'últim arquitecte exportat, aquí no passa res rellevant, i el pitjor és que els esmentats estan encantats amb el no-res col·lectiu. Quina colla de representants tenim a la prodigiosa capital catalana! Que dolça, que bonica és aquesta mediocritat regnant! La gestió com a paradigma. És a dir, en comptes de ciutat, empresa; en comptes d'idees, números; en comptes de projectes, terminis d'execució. Com si abans haguessin tingut una idea de Barcelona i ara només sabessin donar voltes a la sínia, com aquells ases desgraciats dels circs de la misèria. On són les Barcelones que es contrueixen contrastant-se? On són els polítics que les pensen i les lluiten? Volts a la sínia..., gestionant el circ...

(Barceloooona! - Catalunya, any zero - Pilar Rahola)

4/22/2004

..."Hacía unas semanas que circulaba un rumor por las calles, un rumor que provocaba la risa de algunos y sumía a otros en profundo silencio, de la misma manera que algunos se burlan de los fantasmas y otros los temen. Sin que nadie pudiera imaginar el motivo, habían empezado a desaparecer niños."

(Luces del Norte, Philip Pullman)

4/21/2004

..."El pez estaba a unos doce metros de distancia de la mujer, a un lado, cuando viró repentinamente hacia la izquierda, se hundió totalmente bajo la superficie, y con dos rápidos golpes de cola, estuvo sobre ella. Al principio, la mujer pensó que se había golpeado la pierna contra una roca o un trozo de madera flotante. No hubo dolor inicial, sólo un violento tirón en su pierna derecha. Tanteó para tocarse el pie, chapoteando con la pierna izquierda para mantener la cabeza en alto, hurgando en la oscuridad con su mano izquierda. No pudo hallar su pie. Palpó más arriba en su pierna, y entonces fue invadida por un acceso de náuseas y mareo. Sus dedos habían hallado un muñón de hueso y carne desgarrada. Sabía que el caliente y borboteante flujo que notaba entre los dedos, en el agua gélida, era su propia sangre. El dolor y el pánico le asaltaron juntos. La mujer alzó la cabeza y lanzó un gutural grito de terror. El pez se había alejado. Se tragó la pierna sin masticar. Huesos y carne pasaron a través de la enrome garganta en un único espasmo. Luego, el pez viró de nuevo, apuntando hacia el chorro de sangre que surgía de la arteria femoral de la mujer, una señal tan clara y segura como la de un faro en una noche sin nubes. Esta vez, atacó desde abajo. Surgió por debajo de la mujer, con las mandíbulas abiertas. La gran cabeza cónica la golpeó con la fuerza de una locomotora, lanzándola fuera del agua. Las mandíbulas se cerraron de golpe alrededor de su torso, aplastando huesos, carne y órganos y convirtiéndolos en gelatina. El pez, con el cuerpo de la mujer en su boca, cayó de nuevo al agua con un atronador chapoteo, salpicando espuma, sangre y fosforescencia en una lluvia multicolor. Bajo la superficie, el pez agitó se cabeza de un lado a otro, mientras sus colmillos triangulares serraban los pocos cartílagos que aún resistían. El cadáver se hizo pedazos. El pez tragó, y luego giró para continuar alimentándose. Su cerebro aún seguía recibiendo las señales de presa cercana. El agua estaba moteada con sangre y jirones de carne, y el pez no podía distinguir por las señales lo que las producía. Atravesó una y otra vez la nube de sangre que se iba disipando, abriendo y cerrando la boca, encontrando de vez en cuando algún bocado. Pero, por aquel entonces, la mayor parte de los trozos del cuerpo se habían dispersado. Algunos se hundieron lentamente, acabando por yacer en el arenoso fondo, donde se agitaron con movimientos perezosos, mecidos por la corriente. Unos pocos trozos flotaron justo debajo de la superficie, siguiendo el impulso que acababa en la rompiente."

(Tiburón, Peter Benchley)

4/14/2004

Lolita, light of my life, fire of my loins. My sin, my soul. Lo-lee-ta: the tip of the tongue taking a trip of three steps down the palate to tap, at three, on the teeth. Lo. Lee. Ta. She was Lo, plain Lo, in the morning, standing four feet ten in one sock. She was Lola in slacks. She was Dolly at school. She was Dolores on the dotted line. But in my arms she was always Lolita. Did she have a precursor? She did, indeed she did. In point of fact, there might have been no Lolita at all had I not loved, one summer, a certain initial girl-child. In a princedom by the sea. Oh when? About as many years before Lolita was born as my age was that summer. You can always count on a murderer for a fancy prose style. Ladies and gentlemen of the jury, exhibit number one is what the seraphs, the misinformed, simple, noble-winged seraphs, envied. Look at this tangle of thorns.

(Lolita, Vladimir Nabokov)

Fins al final seré un fill d'Europa, de la preocupació i de la vergonya; no puc transmetre cap missatge d'esperança. No sento odi cap a Occident, com a màxim un menyspreu inmens. Només sé que, tots nosaltres del primer a l'últim, fem pudor d'egoisme, de masoquisme i de mort. Hem creat un sistema en el qual s'ha fet senzillament impossible viure; i, a més a més, el continuem exportant.

(Plataforma, Michel Houllebecq)

4/12/2004

... "Después, todavía dormida, se volvió a medias hacia él sobre un costado, el brazo bajo los senos desnudos y la mano junto a la cara. Quién coño eres, la interrogó sin palabras una vez más, malhumorado, aunque inclinándose después para besar el rostro inmóvil. Acarició su pelo corto, el contorno de la cintura y las caderas siluetadas ahora de modo preciso en el contraluz de la habitación. Había más belleza en aquella suave linea curva que en una melodía, una escultura, un poema o cuadro. Se aproximó para oler el cuello tibio, y en ese momento su propio pulso se puso a martillear más fuerte, despertándole la carne. Tranquilo, se dijo. Sangre fría y nada de pánico esta vez. Procedamos. Ignoraba cuánto podría mantenerse aquello, así que apagó precipitadamente el cigarrillo en el cenicero de la mesa de noche para pegarse a la chica, comprobando que su organismo respondía al estímulo de modo satisfactorio. Entonces le separó los muslos y accedió por fin, aturdido, a un paraíso húmedo, acogedor, que parecía hecho de nata caliente y miel. La besó en el cuello y en la boca, que mantenía un quejido largo e infinitamente dulce, y comprobó que movía las caderas para acoplatse a él y acompasar el movimiento. Y cuando se hundió hasta el fondo de la carne y de sí mismo, abriéndose paso sin esfuerzo hacia el lugar perdido en su memoria de donde, por instinto, procedía, ella había abierto ya los ojos y lo miraba sorprendida y feliz, reflejos verdes a través de las largas pestañas húmedas. Te amo, Corso. Teamoteamoteamoteamo. Te amo. Después, en algún momento, él tuvo que morderse la lengua para no decir idéntica gilipollez. Se veía a sí mismo desde lejos, asombrado e incrédulo, sin apenas reconocerse: atento a ella, pendiente de sus latidos, de sus gestos, anticipándose al deseo mientras descubría los resortes secretos, las claves íntimas de aquel cuerpo suave y tenso a un tiempo, sólidamente enlazado al suyo. Siguieron así cosa de hora y pico. Después Corso le preguntó a la chica si estaba fértil o infértil, y ella dijo que no se preocupara, que lo tenía bajo control. Entonces él se lo puso todo muy adentro, junto al corazón."

( El Club Dumas, Arturo Pérez-Reverte )